Archivo del blog

martes, 28 de enero de 2014

Cuestión de "actitud"

Hace pocas fechas, un alumno nos contaba su experiencia en una empresa, en su periodo de prácticas-FCT, último tramo de su formación en el centro y, con gran sentido común, nos mostraba su extrañeza  ante la  “actitud”, nada adecuada a su juicio,  de algún compañero que también hacía su FCT en la misma empresa. Aunque la tarea encomendada encajaba perfectamente en su perfil profesional, el alumno en cuestión  discutía con frecuencia diversos aspectos relativos a sus cometidos, como la  asignación  y organización de tareas,  o la carga de trabajo, llegando incluso generar un cierto grado de tensión con el resto de trabajadores. Todo ello con un cierto tono displicente, a veces casi irrespetuoso. Evidentemente, se trata de un caso excepcional pero que nos sirve para llamar la atención sobre la importancia de la actitud  desde el primer contacto con la empresa.
 La actitud es un factor determinante para la contratación,  desde el momento mismo de la entrevista y, no digamos, para mantener el puesto de trabajo, una vez incorporado a la empresa.  En los tiempos que corren, cuenta más la actitud que la aptitud o, lo que es lo mismo, las empresas  contratan más por la actitud que por la aptitud . Y también se despide más por la actitud que por la aptitud.
Las empresas buscan personas positivas, proactivas, constructivas, empáticas, amables, entusiastas, con buena disposición a trabajar codo a codo con otras personas, con capacidad para llevarse bien con los demás, e incluso  para  soportar cierta presión y determinado nivel de estréss... Un entrevistador experimentado percibe estas cualidades desde un primer momento, de modo que quien no da muestras inequívocas de  encajar en este perfil, queda automáticamente excluido del proceso. Y la razón es muy simple; cualquier persona puede aprender a hacer casi cualquier cosa en poco tiempo, pero cambiar la actitud de alguien es mucho más difícil, a veces imposible. 
Una vez conseguida ya una primera contratación, hemos de demostrar que se ha acertado al contratarnos, esto es, que las cualidades que el entrevistador detectó en el proceso de selección, se corresponden efectivamente con nuestro modo de ser  y con nuestra  forma habitual de comportarnos  en el desarrollo de las tareas propias del puesto de trabajo. Una actitud inadecuada influye a más a la hora de tomar decisiones  sobre permanencia en la empresa de un trabajador que cualquier carencia de conocimientos o habilidades técnicas.

viernes, 17 de enero de 2014

Tiempos difíciles para el empleo público



Parece que, tanto las ofertas de empleo público como las convocatorias de oposiciones de las que derivan, van a quedar reducidas a la mínima expresión durante un periodo de tiempo prolongado. Los motivos  son obvios. Las exigencias de la UE, en lo que atañe al déficit de todas las administraciones públicas y los rigores presupuestarios que demanda  el gobierno central para cumplir con tales exigencias, junto a  la evolución desfavorable de la deuda del sector público, han dado lugar, entre otras medidas, a la imposición,  de una tasa de reposición de efectivos del 10% de las jubilaciones que se produzcan en las distintas administraciones. Se trata de una pauta que deben observar todas las administraciones públicas aunque, muy probablemente, alguna comunidad autónoma podría ignorar esta directriz con ocasión de procesos electorales de ámbito autonómico.  En esta línea, el BOE del día 26 de diciembre publica la Ley 22/2013, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014 (LPGE), cuyo art.21 se expresa taxativamente cuando señala al respecto que No se procederá a la incorporación de nuevo personal (art. 21. Uno.1). 

Excepcionalmente se admite una tasa de reposición del 10% en ciertos sectores y administraciones consideradas prioritarios (art. 21.Uno.2 y disp. adic. 18ª), interesando en particular la aplicación de esta previsión a las Administraciones Públicas con competencias sanitarias respecto de las plazas de hospitales y centros de salud del Sistema Nacional de Salud [letra B)] y a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Se mantienen las restricciones a la contratación de personal temporal y al nombramiento de funcionarios internos, salvo en casos excepcionales y vinculados a necesidades urgentes e inaplazables que se restringirán a los sectores, funciones y categorías profesionales que se consideren prioritarios o que afecten al funcionamiento de los servicios públicos esenciales (art. 21.Dos). Junto a estas previsiones normativas, la delicada situación financiera que atraviesan Comunidades Autónomas y Ayuntamientos  augura pues  un largo periodo de "sequía" en el empleo público.

martes, 14 de enero de 2014

La disposición al cambio de residencia: una exigencia ineludible.


Desde que, a mediados de los años setenta del siglo veinte,  la emigración dejó de ser una fórmula habitual para buscarse el sustento en determinadas regiones de nuestro país,  la decisión de desplazarse a otras regiones/países para encontrar trabajo, ha venido siendo considerada como una opción nada deseable para quienes se disponían a encontrar un trabajo. En el momento presente, la globalización de la economía y el proceso gradual de integración europea marcan una pauta totalmente distinta en lo que respecta al ámbito de búsqueda de empleo se refiere.  Aún cuando, a diferencia de lo que ocurre en EE.UU, las diversidades culturales e idiomáticas de los países de la UE dificultan, en gran medida, la libre circulación de trabajadores  como mecanismo de reajuste de los desequilibrios en el mercado de trabajo, entre las diferentes áreas geográficas que la componen,  la crisis económica  y los niveles de desempleo que padecemos,  están forzando  a muchos jóvenes a plantearse  la búsqueda de empleo en el extranjero como una alternativa inevitable. Una encuesta   realizada por Adecco Professional en agosto de 2012   (//www.adecco.es/_data/NotasPrensa/pdf/385.pdf) ponía de manifiesto que más del 60% de los encuestados estaría dispuesto a cambiar de residencia por motivos de trabajo, ya fuese dentro o fuera del territorio nacional, en tanto que el 64% de los encuestados estaría dispuesto a residir en otro país si le surge una oportunidad laboral. De todos es conocida la emigración de titulados superiores, con perfiles técnicos,  que buscan un futuro mejor en países como Alemania, Reino Unido e incluso, USA y Canadá. 

Pese a  ello,  en el segmento de demandantes de empleo con un nivel de cualificación inferior,    lo    habitual sigue siendo restringir el ámbito   de búsqueda a un radio  coincidente con lo que sería un desplazamiento en vehículo no superior a una hora, evitando así un cambio de residencia. Como factores que explican esta tendencia  podemos señalar los lazos familiares y demás vínculos con el entorno de la residencia habitual, tan propios de nuestra cultura mediterránea,  los salarios a la baja y la carestía de los alquileres. Sin embargo, la situación actual del mercado de trabajo  y el contexto global antes descrito,  exigen una actitud totalmente distinta,  que pasa por la  disposición, sin reservas,  a residir allí donde el empleo se oferta. Con los tiempos que corren hay que estar dispuesto a “ir a por el trabajo donde está el trabajo”, lo que supone ampliar significativamente el ámbito de búsqueda más allá de los límites locales e incluso regionales, y con ello, aumentar sustancialmente las probabilidades de encontrar trabajo. La red ofrece posibilidades ilimitadas, en lo que a búsqueda de empleo en otras áreas geográficas se refiere. Tan sólo hay que manifestar, desde el primer contacto o en el propio currículum vitae/y o carta de presentación, la plena disposición a cambiar de residencia si el puesto de trabajo lo merece. Ello significa que, antes de adoptar semejante decisión, será preciso contar con la plena certeza de que las condiciones de trabajo que se nos ofrecen compensan el esfuerzo que supone cambiar de lugar de residencia, con todos los gastos y renuncias personales que ello supone.  
Naturalmente, es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero, sin la menor duda, es preferible afrontar el reto de un cambio de residencia, con todo lo que lleva consigo de “cambio de vida” ,  a ver pasar el tiempo y quedar  definitivamente descolgado del mercado de trabajo.







viernes, 22 de noviembre de 2013

Puntualizando sobre el "entusiasmo emprendedor"

         El impulso a la iniciativa emprendedora se ha convertido en uno de los ejes de la política económica de los gobiernos central y autonómico. La  Ley  14/2013 de 27 de septiembre, de apoyo a emprendedores y su internacionalización (BOE de 28 de septiembre) es una muestra inequívoca de esa voluntad política.
La idea de que la actitud emprendedora es, sin el menor género de dudas, uno de los principales motores del crecimiento económico  y un elemento imprescindible para superar la presente crisis, ha llegado a calar a fondo en los medios de comunicación y en la propia sociedad. La actividad emprendedora está en un momento de eclosión en nuestro país.
Sin embargo, ante tanto  entusiasmo emprendedor, no está de más puntualizar algunos aspectos interesantes para conducir adecuadamente esa vocación emprendedora.


             La mentalidad emprendedora es esencialmente proactiva, optimista y positiva. Sin embargo, el mejor consejo que se le puede dar a la persona que siente la vocación de emprender  es el de que debe ser capaz de depurar críticamente la idea inicial. Para ello hay que partir de una visión muy nítida del negocio y dar respuestas muy claras   a  determinadas preguntas: ¿Qué se quiere ofrecer y a quién se va a ofrecer? ¿Qué necesidad va a satisfacer? ¿Qué valor añadido ofrece nuestro negocio ?  ¿Qué  diferencia  nuestro negocio de los de la  Competencia?¿Por qué el cliente al que nos dirigimos va a pagar por ese producto o  servicio? ¿Se trata de una necesidad que se va a mantener en el tiempo y con potencial de crecimiento?.
           Junto a estos aspectos clave, hemos  de visualizar el negocio en dos/tres años y determinar;  el tipo de clientes que hemos sido capaces de captar, el volumen de ventas que hemos alcanzado, los proveedores capaces de proporcionarnos lo que precisamos, la competencia potencial a esas alturas, los posibles cambios del entorno tecnológico o reacciones de la competencia  que pueden amenazar el futuro de la actividad de la empresa. El emprendedor no es un aventurero  temerario ni un apostante de casino que funciona por estímulos. La audacia y la tenacidad, dos cualidades esenciales en la “genética” del buen emprendedor, no están reñidas con el análisis  ponderado de la realidad y  la prudencia.  El peor defecto de un emprendedor es el optimismo ingenuo que sintetiza  el clásico cuento de la lechera.      

viernes, 8 de noviembre de 2013

La preparación de la entrevista



Todavía  son muchos los que creen que no es necesaria la preparación para enfrentarse a una entrevista de trabajo. ¿Qué voy a preparar? ¡Si total lo único que tengo que hacer es hablar sobre mí mismo!
La consecuencia de este error frecuente es un resultado negativo en la entrevista de selección, y la pérdida de una oportunidad para acceder al empleo.
Por tanto, una preparación adecuada de una entrevista de trabajo, puede incrementar significativamente el éxito obtenido en el proceso de selección.
Aquí van una serie de aspectos que debes preparar para afrontar con éxito esta situación:
1º Debes conocer a la perfección tu currículum. Esto significa que, además de conocer “todos” los datos que has reflejado en este documento, como fechas, nombres completos de titulaciones o cursos, centro o institución donde se cursó la formación y documento que la certifica, puestos de trabajo desempeñados, nombre de empresas en las que has trabajado, etc., deberás ser capaz de ampliar la información sobre todos estos aspectos, por ejemplo: explicando contenidos estudiados, funciones desempeñadas en los distintos puestos de trabajo…¿Qué imagen darías de lo contrario? Incluso podría parecer que los datos de tu currículum no son ciertos.
Además, también será necesario que analices detenidamente tu trayectoria formativa y profesional. Debes ser capaz de detectar puntos fuertes y débiles de tu currículum, de manera que puedas destacar y explotar aquellos aspectos que resultan positivos, y justificar o defender aquello que puede restar puntos en el proceso de selección, como la falta de experiencia, tu juventud, los malos resultados académicos obtenidos durante algún periodo de tu vida, el cambio frecuente de trabajo, la ausencia de un objetivo profesional claro… o, por lo menos, estar preparado frente a preguntas incómodas que el entrevistador podría formularnos sobre estos aspectos.
2º Debes obtener la mayor información posible sobre la empresa de la que aspiras a formar parte y sobre el entrevistador. Hoy en día, con cualquier dispositivo con conexión a Internet tenemos mucha información a nuestro alcance. Muchas empresas disponen de página web en la que se hace referencia a sus orígenes, los productos o servicios que ofrecen, centros de trabajo existentes, política medioambiental o social, personas que ocupan puestos directivos,  y además, algunas incluso ofrecen imágenes de sus instalaciones, de su imagen corporativa… Conociendo esta información podrás hacer frente a preguntas como: ¿por qué te interesa trabajar con nosotros? ¿qué sabes de nuestra empresa? o ¿qué crees que puedes aportar a nuestra empresa?

En cuanto al entrevistador, también podemos buscar información si conocemos su nombre y apellidos; tal vez podamos saber algo sobre su trayectoria profesional, aficiones… puedes utilizar Linkedin para conocer su perfil profesional u otras redes sociales, o simplemente hacer una búsqueda en la web.
Ten en cuenta también que, de igual forma que tú puedes obtener información suya en la red, el entrevistador también puede buscar datos sobre ti, así que mucho cuidado con la imagen que das a través de redes sociales.

 3º Prepara posibles respuestas a preguntas que  frecuentemente se plantean en las entrevistas de selección. No consiste tanto en memorizar respuestas, sino más bien en reflexionar sobre determinadas cuestiones sobre las que puede versar la entrevista y que nunca te has planteado con anterioridad, como por ejemplo: defínete a ti mismo, destaca cinco de tus virtudes, indica tres de tus defectos o ¿qué puesto de trabajo te gustaría ocupar dentro de 10 años?
Puedes encontrar multitud de páginas con listas de preguntas frecuentes sobre diversos temas que podrían surgir en esta fase del proceso de selección.
4º Presta gran atención a la imagen que quieres dar en una entrevista. Recuerda la importancia de la comunicación no verbal: gestos, tono de voz, aspecto físico, ropa… todo ello dará mucha información sobre ti. Una imagen vale más que mil palabras, hasta tal punto, que la primera impresión que el entrevistador se lleve de ti, será muy difícil de borrar.
Respecto a los gestos y forma de hablar, resulta muy útil ensayar; puedes pedir a personas conocidas que simulen una entrevista de selección. Puedes grabarte mientras hablas, para detectar tics y otros aspectos que se pueden mejorar…
En cuanto a tu aspecto físico, es fundamental que, desde el primer contacto con la empresa (incluso si se trata tan sólo de entregar un currículum), cuides tu higiene y vistas de forma adecuada, procurando mostrar un aspecto acorde con  la empresa y puesto de trabajo al que aspiras.
No olvides que, cuanto mayor sea tu nivel de preparación para esta prueba, mayor será  tu capacidad para anticiparte y reaccionar, de la forma más adecuada posible, frente a las distintas situaciones que se puedan plantear durante lo que puede ser la prueba decisiva del proceso de selección.

miércoles, 30 de octubre de 2013

NUNCA .."DE TÚ"

             Contrariamente a lo sucede en los países de nuestro entorno, la tendencia a generalizar el trato “de tú”, sea cual sea el contexto en el que nos encontremos o la persona a la que nos dirijamos,  viene siendo ya lo  habitual. 
Hasta tal punto se ha instalado este uso social, especialmente entre las nuevas generaciones, que el trato de  “usted”  causa extrañeza en la mayor parte de las ocasiones y, no digamos, cuando se produce entre  personas  de  una edad semejante, aún cuando no se conozcan de nada. Trasladar esta relajación de las formas al contexto de una selección de personal constituye un error de bulto. Salvo en el supuesto de que sea el propio entrevistador/a  el que nos invite a relajar las formalidades y tratarle de tú, nunca deberemos permitirnos semejante licencia con la persona que nos está entrevistando. Con independencia de su edad, de la posición que ocupa en la empresa o incluso de su amabilidad o  cercanía aparentes,  se trata de una persona a la que no conocemos de nada por lo que, en un contexto formal como lo es una selección de personal  o incluso  en  una primera toma de contacto con la empresa, el trato “de tú” resulta inadecuado y  está fuera de lugar. Se trata de una recomendación elemental pero, no por ello, menos necesaria por olvidada por nuestros alumnos con suma frecuencia.  

martes, 29 de octubre de 2013

Más sobre el C.V......



Todo parece haberse escrito ya sobre  cómo confeccionar un Currículum Vitae. En la red podemos encontrar incontables páginas,  con todo tipo de  formatos y recomendaciones para redactar un buen Currículum.
Existe, sin embargo, una recomendación válida en todos los casos, que parece seguir siendo desconocida para muchos, aún cuando resulta obvia; nos referimos a la práctica indeseable (aunque nada infrecuente) de incluir en el C.V. datos que no se ajustan, en todo o en parte, a la verdad. Suele ocurrir con los idiomas; las verdades a medias o las "mentiras" puras y duras, con relación al conocimiento de idiomas, pueden jugar malas pasadas.  A modo de ejemplo, viene al caso referirnos a una empresa de la comarca  que optó por realizar entrevistas "sorpresa" en INGLÉS, a través de una llamada telefónica al móvil que figuraba en el CV de los candidatos potenciales que manifestaban tener un conocimiento medio-alto de inglés.  Una sorpresa que resultaba muy poco agradable a quienes habían exagerado intencionadamente su nivel de conocimiento del idioma. Al concluir la entrevista ( brevísima... si se demostraba la falta de conocimientos, desde las primeras frases...) el entrevistador formulaba educadamente una observación respecto a la carencia de nivel del entrevistado, contrariamente a lo que señalaba su C.V., no exenta de un cierto tono de reproche por la pérdida de tiempo que le suponía entrevistar a alguien, cuyo  conocimiento real del inglés no tenía nada que ver con lo que indicaba su C.V.