viernes, 8 de noviembre de 2013

La preparación de la entrevista



Todavía  son muchos los que creen que no es necesaria la preparación para enfrentarse a una entrevista de trabajo. ¿Qué voy a preparar? ¡Si total lo único que tengo que hacer es hablar sobre mí mismo!
La consecuencia de este error frecuente es un resultado negativo en la entrevista de selección, y la pérdida de una oportunidad para acceder al empleo.
Por tanto, una preparación adecuada de una entrevista de trabajo, puede incrementar significativamente el éxito obtenido en el proceso de selección.
Aquí van una serie de aspectos que debes preparar para afrontar con éxito esta situación:
1º Debes conocer a la perfección tu currículum. Esto significa que, además de conocer “todos” los datos que has reflejado en este documento, como fechas, nombres completos de titulaciones o cursos, centro o institución donde se cursó la formación y documento que la certifica, puestos de trabajo desempeñados, nombre de empresas en las que has trabajado, etc., deberás ser capaz de ampliar la información sobre todos estos aspectos, por ejemplo: explicando contenidos estudiados, funciones desempeñadas en los distintos puestos de trabajo…¿Qué imagen darías de lo contrario? Incluso podría parecer que los datos de tu currículum no son ciertos.
Además, también será necesario que analices detenidamente tu trayectoria formativa y profesional. Debes ser capaz de detectar puntos fuertes y débiles de tu currículum, de manera que puedas destacar y explotar aquellos aspectos que resultan positivos, y justificar o defender aquello que puede restar puntos en el proceso de selección, como la falta de experiencia, tu juventud, los malos resultados académicos obtenidos durante algún periodo de tu vida, el cambio frecuente de trabajo, la ausencia de un objetivo profesional claro… o, por lo menos, estar preparado frente a preguntas incómodas que el entrevistador podría formularnos sobre estos aspectos.
2º Debes obtener la mayor información posible sobre la empresa de la que aspiras a formar parte y sobre el entrevistador. Hoy en día, con cualquier dispositivo con conexión a Internet tenemos mucha información a nuestro alcance. Muchas empresas disponen de página web en la que se hace referencia a sus orígenes, los productos o servicios que ofrecen, centros de trabajo existentes, política medioambiental o social, personas que ocupan puestos directivos,  y además, algunas incluso ofrecen imágenes de sus instalaciones, de su imagen corporativa… Conociendo esta información podrás hacer frente a preguntas como: ¿por qué te interesa trabajar con nosotros? ¿qué sabes de nuestra empresa? o ¿qué crees que puedes aportar a nuestra empresa?

En cuanto al entrevistador, también podemos buscar información si conocemos su nombre y apellidos; tal vez podamos saber algo sobre su trayectoria profesional, aficiones… puedes utilizar Linkedin para conocer su perfil profesional u otras redes sociales, o simplemente hacer una búsqueda en la web.
Ten en cuenta también que, de igual forma que tú puedes obtener información suya en la red, el entrevistador también puede buscar datos sobre ti, así que mucho cuidado con la imagen que das a través de redes sociales.

 3º Prepara posibles respuestas a preguntas que  frecuentemente se plantean en las entrevistas de selección. No consiste tanto en memorizar respuestas, sino más bien en reflexionar sobre determinadas cuestiones sobre las que puede versar la entrevista y que nunca te has planteado con anterioridad, como por ejemplo: defínete a ti mismo, destaca cinco de tus virtudes, indica tres de tus defectos o ¿qué puesto de trabajo te gustaría ocupar dentro de 10 años?
Puedes encontrar multitud de páginas con listas de preguntas frecuentes sobre diversos temas que podrían surgir en esta fase del proceso de selección.
4º Presta gran atención a la imagen que quieres dar en una entrevista. Recuerda la importancia de la comunicación no verbal: gestos, tono de voz, aspecto físico, ropa… todo ello dará mucha información sobre ti. Una imagen vale más que mil palabras, hasta tal punto, que la primera impresión que el entrevistador se lleve de ti, será muy difícil de borrar.
Respecto a los gestos y forma de hablar, resulta muy útil ensayar; puedes pedir a personas conocidas que simulen una entrevista de selección. Puedes grabarte mientras hablas, para detectar tics y otros aspectos que se pueden mejorar…
En cuanto a tu aspecto físico, es fundamental que, desde el primer contacto con la empresa (incluso si se trata tan sólo de entregar un currículum), cuides tu higiene y vistas de forma adecuada, procurando mostrar un aspecto acorde con  la empresa y puesto de trabajo al que aspiras.
No olvides que, cuanto mayor sea tu nivel de preparación para esta prueba, mayor será  tu capacidad para anticiparte y reaccionar, de la forma más adecuada posible, frente a las distintas situaciones que se puedan plantear durante lo que puede ser la prueba decisiva del proceso de selección.

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