viernes, 22 de enero de 2016

Las empresas forman menos.



          Los efectos colaterales de la crisis no sólo se han dejado sentir en los reajustes de plantilla o de salarios. Rompiendo una tendencia que se mantenía desde los años noventa, actualmente las empresas invierten menos en formación específica de los recién incorporados; lo que era una norma hace años ahora es una excepción. Sin embargo lo  que, a primera vista, podría parecer un aspecto negativo o una desventaja, puede convertirse en una oportunidad.

      Es sabido que el sector de las nuevas tecnologías registra actualmente un crecimiento significativo con la consiguiente generación de empleo. Hablamos generalmente de consultoras que desarrollan proyectos para empresas de cierta envergadura y ofertan empleos vinculados a las necesidades propias de cada proyecto. Buena parte de estos empleos, se nutren de técnicos que poseen formación muy específica en aspectos concretos, directamente relacionados con las características del trabajo a realizar.

           La selección de personal se decide en estos casos en función de  la formación específica que acredita el candidato al puesto. En este nuevo entorno, cobra aún más sentido seguir formándose pero para dotarse de conocimientos muy concretos, coherentes con el perfil profesional con el se pretende acceder a un puesto de trabajo y siempre que se tenga plena certeza de que esos conocimientos a adquirir, son precisamente los que demandan las empresas en cada momento.

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